Cómo madre yo quisiera que mi hija pueda entrar en lo que considero la base de un ser humano sano, parafraseando a Gabor Maté hablando de la metas que todos los que tenemos contacto con niños deberíamos desear, en una entrevista con Tim Ferris.
“Un ser humano autónomo, respetuoso de sí mismo y de los demás, que puede ser auténtico y conectado al mismo tiempo.”
Gabor Maté.
Así que meditando sobre estas palabras y esta entrevista, al parecer mi misión muchas veces no tendrá solo una línea recta, ya que habrá veces que iré contra creencias, no solo de los demás si no también propias, acerca de cómo tendría que ser el desarrollo, formación y futuro de mi hija ya que la que van marcando el camino es ella con sus tiempos, intereses, dones y aptitudes.
El darnos cuenta que puede ser que tengamos un hijo tímido cuando tu eres extrovertida o un hijo que prefiere estar en lugares aglomerados cuando te sientes mas cómoda en lugares donde no hay multitud, por dar un ejemplo; puede ser frustrante, sin embargo el ser conscientes de que los planes que hemos creado en nuestra cabeza para su futuro están en gran parte influenciados por aquello que hubiéramos querido para nosotras de niñas, nos ayudará a vivir nuestra maternidad de manera diferente, sin expectativas de como deben ser nuestros hijos, pero sobretodo nos dará la capacidad de disfrutar el aquí y el ahora sin expectativas.
Ser madres es un trabajo que nos da grandes satisfacciones que nos demanda más que fuerza física.
Se podría pensar que la parte más dolorosa de ser madres es el parto sin embargo el ser mamás nos lleva a vivir emocionalmente diferentes tipos de dolor que no son físicos y que si no lo trabajamos de manera personal puede lastimarnos profundamente.
La culpa que sentimos en diferentes etapas y situaciones al vivir nuestro rol como madres, puede encaminarnos a vivir en un tipo de inseguridad que tiende a herir nuestra manera de percibir el papel que desempeñamos.
El no manejar nuestras emociones y educarnos para poder aprender de las experiencias nuevas en esta etapa tan bella, abre la posibilidad de que vivamos un estrés que si se alarga en el tiempo nos impedirá disfrutar de la vida, hijos, pareja y amigos, para al final darnos cuenta que dejamos pasar momentos maravillosos por estar pensando en el pasado o en el futuro.
Las expectativas son el asesino de la felicidad y es esta una de las grandes razones por las cuales la culpa puede atormentarnos pero sobretodo limitar en la relación con nuestros hijos ya sea la culpa que sentimos o la culpa que damos a los demás.
El ser conscientes de la individualidad de las pequeñas personas que están a nuestro cargo y de su autenticidad nos ayudará a poder tener mas opciones de reacción en las diferentes etapas y situaciones que viviremos con ellos y nos dará la oportunidad de formar a un ser humano con inteligencia emocional ya que responderemos desde sus necesidades y no las nuestras de cuando éramos niñas, sin perder de vista aquellos valores que necesitamos inculcar para que se desarrollen con los elementos de un ser humano sano como mencione al principio.
La maternidad nos invita siempre en algún momento a hacernos cargo de las verdaderas necesidades de nuestros hijos confrontando en un punto nuestra vida y nuestras necesidades; es aquí, donde tenemos la gran posibilidad de vivir la verdadera libertad de ser auténticas, que será aquella que abrazaran nuestros hijos cuando la puedan ver en nosotras.
Como siempre el camino termina en nosotras, hacia dentro, por qué al final, es ahí donde verdaderamente podemos cambiar la percepción de nuestro mundo.
Deseo que tengan una maravillosa semana y que hoy tengan una opción más para vivir una vida más plena.
Un abrazo y nos vemos pronto.
Maily Espinoza

