Grandes estudiosos del comportamiento como lo fue Victor Frankl el autor del libro “ El hombre en busca del sentido” nos hacen entender que los momentos más importantes de la evolución del ser humano han sido cuando ha atravesado por crisis, la dificultad nos ha hecho encontrar caminos que jamás imaginamos que serían posibles, la carencia ha desarrollado nuestra creatividad y nos regalado a grandes científicos, artistas, emprendedores etc…
Al día de hoy si estas leyendo ese artículo puedo suponer que tu como yo haces parte de la población que podemos decir que no tenemos carencias en lo que se refiere a las necesidades básicas, aún así puede ser que tus padres o tus abuelos hayan vivido algún tipo de carencia económica que lograron superar en el tiempo.
Mi madre vivió una situación económica difícil en su niñez y la recuerdo claramente enojada y frustrada cada vez que me pedía ordenar mi habitación y cuidar las cosas que con ilusión me compraba.
En especial recuerdo un día que mi madre lavo mis barbies, y mientras les cepillaba el cabello, me conto que cuando era niña siempre quiso un reloj y que cuando cumplió quince años su deseo mas grandes era recibirlo como regalo, pero esta vez uno real, ya que la primera vez que lo pidió no daba la hora, era de juguete, así que puso sus esperanzas en ese cumpleaños especial donde parecía que se podría esperar algo más; ella sabía que sus padres no tenían mucho dinero; aún veo su ojos tristes cuando me decía “Eramos 5 hijos y el dinero daba solo para lo justo, yo usaba ropa de segunda mano y el anhelar un reloj era demasiado” con la voz quebrada, mientras terminaba una trenza rubia de una de mis muñecas y en lágrimas, me dijo que su padre tuvo un accidente antes de su cumpleaños y así también la fiesta de quinceañera se trasformo en una ilusión, algunos meses después de su quinceavo cumpleaños, su padre logro cobrar un seguro por el accidente y organizaron la fiesta, sin embargo ella no quería la fiesta, ella se conformaba con el reloj “ese primer reloj real”, fue muy bella su historia ya que mi abuelo antes de ir a la fiesta le dio una cajita, y le dijo “yo se que querías un reloj, yo te regalo lo que he tenido en mis posibilidades”, mi madre abrió la caja y encontró un reloj de juguete, de plástico y abrazo a su padre con una sensación agridulce y le dijo llorando cuanto lo amaba y valoraba la fiesta que había organizado, su padre le pidió ver bien dentro la cajita, y entre virutas de papel, se encontraba “El reloj”, que se convirtió en un símbolo de amor, esfuerzo, sacrifico y sueños cumplidos para mi madre.
Mi abuelo andaba en camello, mi padre andaba en camello, yo ando en Mercedes, mi hijo anda de Land Rover, y mi nieto va a andar de Land Rover, pero mi bisnieto va a andar en camello…
Sheik Rashid, fundador de Dubai
En esta breve historia de familia se puede apreciar claramente como las carencias económicas que sufrió mi madre fueron un gran impulso para poder superarse y sobresalir en su trabajo, administrarse, comprar una casa y dar apoyo a mi padre para poder mantener una estabilidad económica que gozamos mi hermano y yo donde tuvimos hasta ciertos lujos que para ella podrían haber sido imposibles en su niñez, al mismo tiempo hay algo que mi madre no podía evitar, cada vez que se enfrentaba a mi “descuido” en mi recamara o con las cosas que me compraba emocionada, sufría de lo que es conocido como “secuestro de la amígdala” mi madre de manera inconsciente experimentaba un miedo tal a la pobreza que su respuesta ante mis actos la hacia salir de si y gritaba, insultaba, amenazaba y por último nuestra relación madre hija venía lastimada.
Es así que las vivencias de nuestra vida nos pueden impulsar para lograr ciertos objetivos y por otra parte puede mermar nuestras relaciones.
Si no trabajamos en nosotros mismos, nuestro pasado pueden boicotear las relaciones que tenemos con nuestros seres queridos y con aquellos que interactuamos día a día .
Vivimos el hoy con la información que hemos adquirido de nuestros padres, las vivencias con las que experimentamos el mundo a travez de ellos y de consecuencia, las experiencias generadas de vivir conforme a la información que poseemos, que confirman toda la información que nos han heredado ya que nosotros nos desenvolvemos en nuestro ambiente conforme a esta, así que no tenemos muchas opciones.
«Todo lo que nos irrita de los demás puede llevarnos a comprendernos a nosotros mismos».
Carl Jung
El prestar atención y espacio a esos detalles que como padres vivimos con culpa y dolor, son importantes ya que nos hablarán de aquello que vivimos de niños y puede estar saliendo a flote ahora con la presencia de nuestros hijos y es aquí, donde podemos actuar conscientemente y tomar decisiones de como deseamos vivir nuestra experiencia como padres.
Yo estoy segura que si mi madre hubiera tenido la posibilidad de vivir y de disfrutar la abundancia que nosotros gozamos como niños desde su pequeña niña en lugar del dolor y frustración, ese impulso de gritarme, insultarme y alguna vez de darme una nalgada, podría haberlo manejado mejor en lugar de vivir en silencio su culpa.
Mi madre no fue ni es la única que ha sentido culpa después de tener en encuentro bélico con sus hijos donde el miedo del pasado ha secuestrado toda su voluntad.
Mi madre ya no vive, pero ese reloj me acompaña siempre a cualquier lugar del mundo donde vaya, me recuerda el amor profundo que mi madre me tenía y después de algún tiempo logré comprender su dolor y las veces que me gritó e insultó desde ese momento que la lastimó profundamente de niña.
Hoy ya con varios años de juventud acumulada y varios cursos de crecimiento personal he logrado ver a esa niña que buscando amor, protección y validación le gritaba a mi pequeña Maily que no podía ver la intención positiva en su regaño y mucho menos toda la tristeza y seguramente dolor que le provocaba mi descuido.
«La gente ve lo que quiere ver y lo que la gente quiere ver no siempre es la verdad».
Roberto Bolano
Hoy te invito a reflexionar, sobre cuales son los momentos en donde sufres de un “secuestro de amígdala” donde el miedo se apodera de ti y te aleja en lugar de acercarte a tus hijos y las personas que amas.
Recuerda que la culpa no nos sirve de nada, los que nos sirve aquí y ahora es saber que tenemos regalos que no nos cuestan nada y son los más valiosos y no nos podemos permitirnos perderlos por no tener domino propio al no conocernos.
Mi deseo es que hoy profundices en ti y en esos dolores que parecen estar cauterizados pero que salen cuando menos te lo esperas.
Siéntete libre a conocerte mejora que no podemos amar aquello que no conocemos.
Feliz día y buen viaje interno.
Maily Espinoza

